Educar las emociones
Pues bien, la educación de las emociones supone de entrada conseguir que las personas desarrollen esas emociones, se den cuenta de que las poseen y les presten la adecuada atención. En ese sentido va la aportación muy oportuna de Colom y Froufe en otro artículo de esta misma página de internet. Desgraciadamente dedicamos muy poco tiempo en el aula a hablar de las emociones, a analizarlas, a descubrir sus sutiles matices y a poner de manifiesto el impacto que tienen en nuestra vida cotidiana. Read the rest of this entry »
Tener emociones
De todas formas hay algo todavía más importante que el control de esas emociones: tenerlas. La irrenunciable contribución de los moralistas ingleses fue recordarnos que en la dinámica de la vida moral los sentimientos juegan el papel decisivo y así debe ser reconocido (Guisán, 1986). El famoso asno de Buridán posiblemente se hubiera muerto de hambre ante los dos montones de paja si algo en su dimensión afectiva no le hubiera impulsado a preferir un montón. Read the rest of this entry »
Niveles de vida emocional
Si queremos elaborar modelos de intervención educativa para el crecimiento moral, debemos tener en cuenta, en primer lugar, que podemos hablar de dos niveles de manifestación de los sentimientos. En un primer y más profundo nivel nos encontraríamos con lo que desde la ética se ha llamado el temple (Heidegger), talante (Aranguren) o animus (escolástica); en lenguaje psicológico actual lo llamaríamos posiblemente temperamento o ergios según Cattell (Colom, 1995, cap. 14 y 17). Read the rest of this entry »